Nina Rivers
La mayoría de la gente da por sentado que el boletín semanal del ayuntamiento no es más que una lista de fechas y horarios de atención al público. Yo también lo pensaba, hasta que un martes lluvioso me pasé el día cotejando las notas presupuestarias con el programa del festival de verano y me di cuenta de que los números y la música contaban la misma historia.
Dos perspectivas, un cuaderno
Tengo un cuaderno gastado dividido por la mitad: un lado para las cifras, el recuento de asistentes, los costes de los programas y las tendencias de asistencia; el otro para la esencia de un lugar, cómo se respira en una plaza durante el mercado dominical, qué hace que una serie de talleres llene realmente sus plazas. Escribir en ambas columnas a la vez es mi costumbre, y da forma a todo lo que publico sobre la vida municipal y la cultura local.
Lo que guía mi trabajo
- Contrastar los anuncios con las opiniones reales de la comunidad antes de escribir sobre ellos
- Recorrer personalmente los recintos cuando cubro programas de ocio, no limitarme a leer comunicados de prensa
- Explicar los procesos municipales en un lenguaje sencillo para los lectores que se acercan por primera vez al tema
- Ofrecer un contexto más preciso y respaldado por datos a los lectores habituales que buscan mayor profundidad
Ese dar una vuelta, esa insistencia en comprobar el programa en persona, es lo que mantiene la honestidad de los artículos. La teoría por sí sola rara vez resiste ante la multitud de un sábado.